miércoles, 11 de noviembre de 2009

La verdadera felicidad

Texto: Salmo 1

Introducción: Bienaventurado: La palabra la encontramos muchas veces en el AT y NT. La palabra significa básicamente la «dicha» o «felicidad» que experimentan los que son bendecidos por alguien superior, entiéndase: Dios. La palabra se utiliza en su mayoría para referirse a la salvación y a todas las bendiciones que la acompañan. Sal 2:12; 32:1,2; 33:12. En estos pasajes la palabra se refiere a los salvos. 34:8; 40:4; 65:4; 84:5; 89:15; 94:12; 112:1; 128:1.


1. La felicidad es el objeto principal que todas las personas buscan:
a. Todos quisiéramos ser felices. Es difícil encontrar a alguien que no quiera ser feliz. Todos los seres humanos están buscando lo mismo.
b. Esto se debe a la falta de felicidad. La caída de la raza humana, puso fin a la felicidad. Desde el día que Adán y Eva pecaron contra Dios y fueron echados de Edén, perdieron la verdadera felicidad. La raza humana no ha estado contenta, dichosa, desde aquel día. La Biblia comienza hablando del paraíso perdido y termina con la recuperación de ese paraíso. Termina con una dicha eterna.
c. Los hombres sin Cristo no la pueden alcanzar. No se puede encontrar la verdadera felicidad sin Dios. La gente sin Cristo viven sin dicha verdadera y no entienden porqué viven así. Por eso es que viven tristes, descontentas. No entienden que sólo Dios hace bienaventurado al hombre.
d. La Biblia nos enseña que nos puede dar la explicación de porqué de tanta miseria. La Biblia enseña que sólo se es dichoso, bendito, bienaventurado en Cristo, y que fuera de Él, no hay felicidad.
e. Ahora, el mundo también nos ofrece una solución. Una solución diferente a la que la Biblia nos muestra. Son dos respuestas contrarias. Este mundo caído, los hombres caídos, nos ofrecen una solución al problema de la infelicidad humana. Son dos respuestas que llevan a un destino diferente, según nos muestra este Salmo. Y se puede dividir a la raza humana en estos dos caminos de búsqueda de la felicidad, de la dicha.

2. La felicidad desde los puntos de vista del hombre.
a. Están aquellos que enseñan que podemos alcanzar la felicidad pecando, desobedeciendo los mandamientos de Dios, rebelándonos a la voluntad divina, poniéndonos en contra de Dios. Y la mayoría acepta esta propuesta. Estas personas nos quieren decir, que el camino más corto a la infelicidad, es la obediencia a Dios. Que la obediencia a Dios, el sometimiento a su señorío, a su voluntad, traerá desdicha. Estas personas nos aseguran que el camino del pecado, de la rebelión, es el camino seguro, más directo a la felicidad real, es el camino al gozo que perdura. Ellos pintan el camino de Dios, como un camino de tristeza, de miseria, de tortura. Esto no es nuevo, hay que recordar que Satanás le dijo a Eva que Dios quería su miseria, y que él quería su felicidad.
b. Están aquellos que enseñan que no se puede ser feliz. Muchas de estas personas, son aquellas que debido al pecado, han tenido muchos problemas, dificultades. Ellos han tenido problemas de salud, debido a vicios. Ellos han tenido problemas sentimentales, familiares, económicos debido al pecado. Son personas cínicas, dicen que la felicidad verdadera no existe en este mundo. Piensan que no hay tal cosa como la felicidad. Su lema es: comamos, bebamos, porque mañana moriremos. Ellos concluyen que nadie es feliz. Miran a los cristianos como hipócritas. Siempre andan viendo como amargar a otros. Es en este nivel donde las personas caen en depresión. Viven tratando de convencer a los demás que la vida no vale nada, que no tiene sentido.
c. Están aquellos que enseñan que la felicidad depende de las circunstancias. Ellos dicen: yo pudiera ser feliz, casándome con otra persona. yo pudiera ser feliz si tuviera otro trabajo, con más dinero, con fama. Limitan su felicidad a términos no alcanzables. Si yo tuviera un carro último modelo sería feliz. Para ellos al igual que el segundo grupo, la felicidad no es posible. Pero la Biblia enseña que una persona puede ser dichosa, bendita, feliz. Esto nos lleva al tercer punto.

3. La felicidad como la enseña la Biblia.
a. La Biblia enseña que la felicidad no depende de nuestras circunstancias. Esto contradice la mentalidad de muchas personas en este mundo. La Biblia enseña que la felicidad no depende de lo favorable o desfavorable de nuestras circunstancias. Enseña que si la felicidad dependiera de esto, nuestra felicidad sería momentánea, y sería algo casi inexistente. No depende de la pobreza, ni de la riqueza.
b. La Biblia enseña que la felicidad no es algo que debemos buscar directamente, sino más bien, indirectamente. Según la Biblia, la felicidad es el resultado o el fruto de algo más. La felicidad viene como consecuencia de las promesas de Dios.
c. La Biblia enseña que la felicidad dependen directamente de dos cosas: 1º. Nuestra relación con Dios. Nuestra relación salvadora con Dios. 2º. Lo que Dios está haciendo en nosotros o sea lo que somos, nuestro carácter. Esto se halla en las bienaventuranzas. Esto depende de lo primero. d. La Biblia enseña que la felicidad es interna. No depende de algo externo, de algo que se encuentra afuera. No de algo bueno que hay en nosotros, sino de un cambio que Dios ha hecho en nuestro interior. Dios dice, que la felicidad surge de un cambio interno.

4. La felicidad según el Salmo 1:

a. La persona verdaderamente feliz es aquella que evita el compañerismo de los malos, que no hace caso de los pecadores, del mundo. La persona verdaderamente feliz es la que no anda (sigue) los consejos de los pecadores. No está en camino de pecadores. No se ha sentado en silla de escarnecedores. No está de acuerdo en ningún aspecto con los inconversos. Su norma de vida no es la filosofía mundana. Su camino es totalmente contrario.
b. La persona verdaderamente feliz es aquella que hace caso de la verdad de Dios. Esta persona tiene su delicia en la ley de Jehová. Todos nosotros nos deleitamos en algo. Tenemos nuestra delicia puesta en algo. El salmista dice, que si nuestra delicia no está puesta en la ley de Dios, debe estar puesta en algo más: en el pecado, en la vanagloria, en el dinero, en la apariencia. Si nuestra delicia no está en Dios, estamos fuera del camino de la felicidad. Salmo 37:4. Este pasaje no habla de alguien que pide como un niño, sólo para gastar en sus deleites. Sus peticiones serán acordes con su relación con Dios. Esta persona medita en la ley de Dios.
c. La persona verdaderamente feliz es aquella que será prosperada en esta vida y será prosperada para siempre. Hay algunos que creen que el evangelio es garantía de prosperidad. Este pasaje nos dice que la persona verdaderamente feliz, es una persona que goza del argumento que se halla en Romanos 8:28. es una persona que no puede ser derrotada, no puede ser un fracasado. Es más que vencedor en Cristo Jesús. Su prosperidad no se centra tanto en lo que tiene o posee materialmente, sino en la dicha de ser alguien que produce fruto para la gloria de su Dios, por el cambio que el mismo Señor ha hecho en él.
d. La persona verdaderamente feliz es aquella que sabe que no perecerá. El salmo termina con que la senda de los malos perecerá. Lo contrario será para el hijo de Dios. El vivirá eternamente. La vida para el cristiano no se limita a este mundo. La verdadera dicha para él, es que después de esta vida física, hay un lugar de dicha, junto con Dios, con Cristo, por la eternidad.

5. ¿cuál es el error de los inconversos?

Buscar la felicidad en el pecado. El pecado no puede proporcionar felicidad, el pecado no puede dar lo que ofrece. Hay cuatro pruebas para ello:
a. El pecado sólo provoca perversión. Se comienza con un pecado sencillo, pero cada vez, el primer pecado no satisface, hay que buscar lago más perverso para satisfacerse, y se vuelve en algo que no acaba.
b. El pecado conduce al uso de estimulantes artificiales. El mejor ejemplo de ello, es el alcohol. El alcohólico no puede ser feliz, sin un estímulo artificial. El que fuma también. Y se puede seguir con una lista interminable.
c. El pecado siempre conduce a la adicción y a la esclavitud. Lo que al inicio parecía producir felicidad, se convierte en un yugo muy pesado de llevar.
d. El pecado solo produce miseria. Este es el verdadero resultado del pecado, del libertinaje, de la rebeldía contra Dios, la miseria. Todo pecado lleva a esto, a vivir sin rumbo, sin dirección, sin sentido; ha vivir una vida de desdicha y dolor.

6. ¿Cómo se describe a los inconversos en este Salmo?
Como el tamo: Job 21:18. La paja se la lleva un viento muy liviano; el tamo se lo lleva un torbellino (tornado). Mt 3:12. La paja aquí describe personas. La paja es lo que queda después de limpiar el trigo. Así como el árbol es la figura que describe al hijo de Dios, la paja desde la perspectiva de Dios describe al impío, al inconverso, al pecador. La paja no sirve para nada. Las personas que buscan la felicidad en el pecado, lejos de Dios, no sirven para nada, son comparados como paja, como tamo. La paja no tiene raíz. Estas personas no tienen seguridad alguna, no tiene un fundamento alguno para el futuro. Estas personas no pueden ver más allá del día de hoy, con firmeza, con seguridad, con alegría. No pueden enfrentar la muerte, la enfermedad, los problemas. La paja carece de propósito. La paja carece de fruto. La paja no tiene vida. Sin una relación correcta con Dios, nadie puede ser feliz. Dios castigará a las personas que buscan la felicidad fuera de él. Dios sabe que esas personas no pueden ser felices. Dios dice que sin Él no hay felicidad.


Thomas Montgomery

4 comentarios:

Edgar Zurita dijo...

Que buen material hermanos los usamos para un programa cristiano llamado buena vida. por publica 100.3fm en upata

Josefa Jaimez-Aparicio dijo...

Gracias, es un artículo de mucha bendición, para aprender, reflexionar, y concientizar, sobre la verdadera felicidad, que como seres humanos, siempre estamos buscando especialmente, cuando ignpramos, ho no nos instruímos bien en la palabra de Dios, que es FUENTE DE VIDA Y PODER. Gracias, y siga escribiendo mas artículos como este. Dios le bendiga. Amén

Josefa Jaimez-Aparicio dijo...

Gracias por este artículo. Es de mucha bendición para aprender, reflexionar, y concientizar sobre la verdadera felicidad. Esa felicidad tan buscada, tan anhelada por el ser humano. Sobretodo, cuando ignoramos, ho no nos instruímos debidamente, en el conocimiento de la santa palabra y voluntad de Dios, para nosotros sus hijos, y su creación humana en general. Dios le bendiga! Amén.

Josefa Jaimez-Aparicio dijo...

Cabe mencionar, que me gustó tanto este artículo, que se lo compartí a una persona muy especial para mi. Espero en Dios, que si lo lea. Porque estoy segura que será de muchísima bendición para su vida. Así sea, amén.��